TERESA TRULLENQUE MARTIN
Aquella noche de entre el 27 y el 28 de diciembre se volvería a romper el silencio en la cárcel de Ventas. Se oirían las pisadas de las carceleras en búsqueda de aquellas que deberían ser ejecutadas al amanecer. Hoy esas pisadas no se detendrían, iban directas a por Teresa Trullenque, la única ajusticiada ese día. Se la condenaba a la “privación de la vida”, sin otra culpa de la de pertenecer a una familia de ideas socialistas.
Teresa fue detenida el 18 septiembre de 1939 y encarcelada en Ventas, junto a la pequeña de sus hijas, Dalia, de poco más de un año. Dalia moriría el 9 de octubre por bronconeumonía. Las malas condiciones, el frio y la falta de comida hacia que muchos niños muriesen en prisión. Teresa tenía otros dos hijos que quedarían al cuidado de sus hermanas. Su marido, Francisco Forjas Palacios, miembro de la ejecutiva socialista de Puerta Toledo, también había sido detenido y fusilado el 18 de diciembre de 1939. Poco antes de morir, Francisco hizo llegar una nota escondida dentro de una maceta, en la que decía «Contadle al mundo lo que me está pasando, que me están matando a palos»
Teresa se confesó en la capilla, la noche de su muerte con el fin de poder escribir una carta de despedida, solo aquellas que lo hacían podían contar con este privilegio. . Teresa escribió “En capilla, a la una de madrugada, es la última carta que os escribo, queridas hermanas Concha y Paca. Mis hijas se quedan huérfanas. No os pido más que las miréis como si fueran vuestras hijas. Muero inocente y con la conciencia muy tranquila. Dad muchos besos a mis queridas niñas que las llevo clavadas en el corazón y lo mismo a las vuestras y a la abuela. Siento mucho todo lo que os habéis molestado, que ha sido inútil. Ese señor ha servido mal, pero, en fin, que le vamos a hacer, paciencia. Os pido que llevéis a mis niñas por buen camino, que sean buenas, que salgan dos mujeres honradas como su madre, que nunca nadie ha tenido que decir nada de mi y que pidan mucho a la Virgen.Muchos besos para sobrinas y para la abuela y para Vidal. Dejo de madre de mis hijas a la Virgen Santísima, que ella las protegerá y defenderá de todos los peligros. Muchos besos. Hasta la eternidad."
Teresa Trullenque Martín
Poco después seria fusilada, su único delito pertenecer a una familia socialista.

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